El liquen escleroso vulvar puede manifestarse con una diversidad de síntomas, cuya gravedad cambia en función del progreso de la enfermedad. Algunos de los más comunes son el picor constante y fuerte, el ardor o dolor y las alteraciones en la textura y el color de la piel vulvar.
Asimismo, es común que se sienta ardor o tirantez en la piel, así como sequedad y fisuras. También pueden presentarse molestias o dolor durante el acto sexual. El liquen vulvar puede generar cambios anatómicos en la vulva cuando está en etapas más avanzadas, lo que afecta notablemente a la calidad de vida.
Para que los síntomas se controlen, las complicaciones no ocurran y el bienestar íntimo de la mujer mejore, es esencial un diagnóstico temprano y una terapia apropiada.